En el marco de un año electoral decisivo para Colombia, la Federación Internacional de Periodistas (FIP) y su afiliada, la Federación Colombiana de Periodistas (FECOLPER), desarrollaron desde finales de 2025 una iniciativa destinada a identificar y transformar los sesgos de género presentes en la cobertura periodística de la participación política de las mujeres.
El proyecto parte de una premisa central: la forma en que el periodismo construye sus narrativas también influye sobre las condiciones en las que mujeres y hombres participan del debate público. Por ello, la iniciativa combinó investigación, capacitación profesional, producción de herramientas periodísticas e incidencia institucional, con el objetivo de fortalecer una cobertura política más rigurosa, inclusiva y libre de estereotipos. El proyecto se desarrolla a escala nacional en Colombia y contempla expresamente componentes de fortalecimiento de capacidades, investigación e incidencia.
La iniciativa fue concebida a partir de una experiencia desarrollada previamente por la FIP en Europa y adaptada a la realidad colombiana en alianza con FECOLPER. Su propósito es contribuir a desmontar prácticas periodísticas que pueden desplazar el foco desde las propuestas, trayectorias y capacidades políticas de las mujeres hacia atributos personales, familiares o estereotipos asociados a su género. En el lanzamiento del proyecto, FECOLPER remarcó que revisar estas narrativas forma parte de la responsabilidad profesional del periodismo y de su contribución a la calidad del debate democrático.
Una de sus primeras etapas fue el desarrollo de una investigación sobre los sesgos de género en la cobertura política colombiana. El trabajo permitió identificar la persistencia de estereotipos y una incorporación todavía insuficiente de la perspectiva de género en las prácticas periodísticas, así como la necesidad de fortalecer la formación profesional y construir alianzas entre la academia, los medios y las organizaciones de periodistas.
De formar periodistas a formar multiplicadores
A partir de esos insumos se desarrolló un programa de formación de formadores (Training of Trainers, ToT), con instancias virtuales y presenciales realizadas en marzo. La formación no estuvo orientada únicamente a transmitir conocimientos sobre género y cobertura política, sino también a brindar herramientas pedagógicas para que las y los participantes pudieran multiplicar posteriormente esos aprendizajes en sus respectivas regiones.
Durante ese proceso se trabajó, entre otros aspectos, sobre identificación de estereotipos, análisis crítico de contenidos, reformulación de noticias y aplicación de enfoques sensibles al género. Las evaluaciones iniciales registraron además mejoras en las capacidades analíticas y editoriales de quienes participaron de la formación.
El siguiente paso fue convertir ese conocimiento en una estrategia territorial. Entre abril y mayo se desarrollaron capacitaciones en cascada en siete zonas del país: Orinoquía, Centro, Sur, Pacífica, Eje Cafetero, Andina y Caribe. La primera se realizó presencialmente en Villavicencio y las restantes combinaron encuentros virtuales que permitieron ampliar el alcance geográfico de la iniciativa. Participaron más de 100 colegas de todo el país, provenientes de medios nacionales, regionales, comunitarios, independientes y universitarios de las diferentes zonas.
El modelo permitió así que la iniciativa trascendiera a quienes habían participado originalmente de la formación de formadores: periodistas capacitadxs por el proyecto asumieron a su vez un papel activo en la transferencia de conocimientos hacia colegas de sus territorios.
Herramientas para llevar la perspectiva de género a las redacciones
Como parte del proyecto también se publicó el manual
“Rompiendo prejuicios en las narrativas periodísticas”, concebido como una herramienta práctica para periodistas, estudiantes y medios de comunicación que buscan incorporar la perspectiva de género a la cobertura informativa.
El manual sistematiza aprendizajes y herramientas trabajadas a lo largo del proyecto y procura trasladar la discusión desde el plano conceptual hacia las decisiones cotidianas de las redacciones: cómo se seleccionan las fuentes, qué aspectos se jerarquizan, qué lenguaje se utiliza, cómo se construyen los enfoques y de qué manera determinados estereotipos pueden reproducirse incluso de manera involuntaria.
Los recursos pedagógicos elaborados por el proyecto incluyeron módulos conceptuales, ejercicios basados en casos y herramientas de análisis para el periodismo sensible al género, que comenzaron a circular entre las personas participantes ya durante la etapa de formación.
A estas acciones se sumaron dos espacios nacionales de capacitación: un taller virtual sobre fundamentos de las violencias basadas en género para periodistas y una conferencia sobre violencia contra las mujeres en la política y las claves de la Ley 2453 para el periodismo, realizadas durante junio.
De la capacitación a las universidades
Uno de los componentes que adquirió especial relevancia durante la implementación fue la búsqueda de cambios institucionales capaces de sostener los aprendizajes una vez finalizado el proyecto. Para ello, FECOLPER abrió espacios de incidencia con programas universitarios de Comunicación Social y Periodismo.
El proceso comenzó con la Corporación Universitaria Minuto de Dios, donde se acordó avanzar en la incorporación de herramientas producidas por el proyecto como material de consulta para docentes y estudiantes, desarrollar talleres de periodismo inclusivo y promover una incorporación transversal del enfoque de género dentro de la formación periodística. La universidad manifestó además su interés en acompañar públicamente los resultados del proyecto.
En mayo se realizó allí un encuentro académico en el que estudiantes, docentes y representantes institucionales discutieron los avances de la investigación. Durante la actividad se presentaron resultados del monitoreo de medios y se generó un intercambio sobre las posibilidades de incorporar estos contenidos a los procesos de formación universitaria.
La estrategia se extendió posteriormente a la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD). Entre las líneas de trabajo identificadas se encuentran la incorporación de productos del proyecto como insumos académicos, la realización de capacitaciones para estudiantes y docentes y la exploración de una cátedra sobre periodismo, comunicación, género y violencias. La universidad expresó además su interés en profundizar su cooperación con FECOLPER en materia de formación, investigación e incidencia.
También se desarrolló un proceso de incidencia con la Universidad del Sinú, que evaluará la incorporación progresiva de los contenidos y bibliografía producidos por el proyecto en el programa de Comunicación Social y la posible creación de espacios electivos vinculados al periodismo inclusivo. Ambas instituciones acordaron además iniciar gestiones para un convenio marco de cooperación y explorar un acercamiento con la Asociación Colombiana de Facultades de Comunicación (AFACOM) que permita ampliar la socialización de la experiencia entre facultades del país.
Estos avances permiten que las herramientas generadas por el proyecto no queden restringidas a quienes participaron directamente en sus actividades, sino que puedan comenzar a incorporarse a la formación de nuevas generaciones de periodistas.
Una red para continuar el trabajo
La presentación nacional de los hallazgos de la investigación, realizada en julio, funcionó también como lanzamiento de la Red Nacional de Formadores, concebida como un espacio de intercambio y continuidad para las personas capacitadas durante el proyecto.
La creación de esta red fue preparada desde la primera etapa de formación, cuando periodistas provenientes de diferentes regiones comenzaron a conformar un núcleo de colaboración orientado a compartir materiales, experiencias y herramientas.
La investigación, las capacitaciones, el manual, las actividades académicas y la red fueron acompañados además por una estrategia de comunicación pública que difundió conceptos, experiencias y aprendizajes mediante piezas gráficas y audiovisuales. Ya durante la primera mitad del proyecto se habían elaborado una investigación de base, materiales formativos y una primera serie de contenidos para redes sociales.
Para FECOLPER, esta discusión está directamente vinculada con el papel que desempeña el periodismo en una democracia. Como señaló su directora ejecutiva, Adriana Hurtado, al presentar la iniciativa: “El periodismo cumple un papel central en la construcción democrática. Revisar nuestras propias narrativas no es un acto de censura, sino de responsabilidad profesional”
Para la FIP, la perspectiva de género constituye una dimensión de la calidad periodística. Identificar sesgos y estereotipos, diversificar las fuentes y garantizar que las mujeres que participan de la vida política sean abordadas desde sus propuestas, trayectorias y responsabilidades públicas contribuye a una información más rigurosa y a un debate democrático más plural. La experiencia desarrollada en Colombia muestra, además, que la formación puede multiplicar su impacto cuando se combina con redes profesionales, herramientas permanentes y alianzas con las instituciones encargadas de formar a las próximas generaciones de periodistas.