Alex Serna era un comunicador ampliamente reconocido en la Costa de Guerrero. Ejercía un rol fundamental de periodismo ciudadano, investigando denuncias comunitarias, realizando análisis geopolíticos internacionales y documentando graves problemáticas socioambientales de su región. Su cuerpo fue localizado en el interior de un tambo a un costado de la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo, permaneciendo varios días sin identificar en el Servicio Médico Forense, hasta la reciente confirmación de su identidad por parte de la fiscalía local.
La FIP advierte con profunda preocupación que este crimen estuvo precedido por una campaña sistemática de amedrentamiento que las autoridades omitieron y permitieron. Durante febrero y marzo pasados, Serna había expuesto capturas de pantalla con explícitas amenazas de muerte de perfiles anónimos que aseguraban tener su ubicación debido a su labor informativa.
Estas intimidaciones se recrudecieron tras la publicación de un video de gran repercusión donde denunciaba un ecocidio en Casa Cantiles (Zihuatanejo) y señalaba los acosos de la constructora Hujal. Su última transmisión, el mismo 20 de junio de su desaparición, documentaba el presunto robo de agua y contaminación en la zona de La Saladita por parte de un extranjero con una deshidratadora de mango.
Frente a la gravedad institucional de los hechos, que ocurren en una trágica semana donde el gremio también sufrió el
asesinato de la periodista Roxana Guzmán en Veracruz, la FIP
adhiere a las demandas del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa (SNRP) de México y demanda que la Fiscalía General de la República tome el caso en sus manos para agilizar las investigaciones. Asimismo, exige al Estado mexicano la implementación inmediata de medidas cautelares y de protección integral para la familia de la víctima, y reclama que las líneas de investigación penal incluyan de forma prioritaria a las empresas y corporaciones que habían sido denunciadas públicamente por el comunicador en los últimos meses.