El cadáver de Julián Andrés Hincapié, fue localizado en estado de descomposición en el sector de La Chinca, ubicado a unos 15 minutos del casco urbano de Anorí. La víctima se desempeñaba activamente como comunicador de la Asociación Campesina del Norte de Antioquia y era una figura reconocida por su labor social en la región. Había sido visto por última vez el 10 de septiembre de 2026 cuando salió de su vivienda con dirección a Las Lomitas.
A pesar de la complejidad de los peritajes técnicos debido al estado del hallazgo, su pareja pudo reconocerlo mediante las prendas que vestía y una platina quirúrgica en uno de sus pies.
Este crimen se produce en medio de un contexto de extrema gravedad para la prensa comunitaria y alternativa en ese departamento colombiano, territorio que registra una alarmante escalada de violencia atribuida a la disputada presencia de diversos grupos armados. La constante desprotección estatal y la falta de garantías en las zonas rurales han convertido a la región en una de las más peligrosas para ejercer el periodismo en Colombia, acumulando en lo que va de 2026 al menos 47 agresiones y 14 amenazas directas contra trabajadores de los medios.
Hincapié es el tercer periodista colombiano asesinado en lo que va de 2026, sumándose a los casos de
Mateo Pérez y
Cristian Herrera.
La FIP enfatiza que la labor de quienes informan y comunican desde los territorios rurales resulta indispensable para visibilizar las realidades locales y garantizar el derecho a la información. En consecuencia, exige a las autoridades judiciales colombianas actuar con celeridad para esclarecer este asesinato, así como identificar y juzgar a los responsables materiales e intelectuales, y desplegar mecanismos de prevención y protección efectiva que salvaguarden la vida de las y los comunicadores populares frente al avance del crimen organizado y la violencia armada.